¿Que es el bioetanol?


El bioetanol es un combustible de origen biológico, sostenible, renovable y no contaminante obtenido a partir de restos orgánicos. Estos restos orgánicos deben contener celulosa, que en definitiva está formada por una larga cadena de eslabones de glucosa. De este modo, casi todo registro vegetal es susceptible de ser transformado en azúcar, y posteriormente gracias a la fermentación por levaduras, obtener alcohol destilado partiendo de la especie vegetal inicial. Este alcohol en origen es puro y es el que nos encontramos en la composición de las bebidas con más o menos graduación alcohólica (vino, cerveza, espirituosos, etc…). En consecuencia, el etanol en su estado original, es un producto apto para el consumo humano. El etanol para otros usos, debe ser sometido a un proceso de desnaturalización, a partir del cual toma el nombre de etanol o alcohol desnaturalizado. El llamado etanol desnaturalizado, consiste en etanol al que se le agrega una mínima cantidad de sustancia no apta para el consumo humano, normalmente metanol, isopropanol, o incluso piridinas y benceno. Estos compuestos desnaturalizantes, son altamente tóxicos, por lo que este tipo de etanol no debe ingerirse por haber dejado de ser apto para el consumo de boca. El prefijo BIO, indica únicamente que las plantaciones de las cuales se ha obtenido la materia prima (remolacha, maíz, patata, etc…), no han estado sometidas a los efectos de productos químicos de síntesis u organismos genéticamente modificados, ni en el período de abono de las plantaciones ni para combatir plagas.

Por todo lo expuesto, el etanol, es un combustible limpio, no contaminante, renovable y sostenible, que junto al biodiesel conforman la generación de los llamados biocombustibles.

Hasta hace pocos años, el etanol solo se obtenía a partir de productos agrícolas normalmente utilizados para el consumo humano (cereales, caña de azúcar, remolacha, etc..), este es el conocido como bioetanol de primera generación. El bioetanol ha sido fuente de polémica debido a que el exceso de demanda que originó su utilización para la producción de biocombustibles, provocó un aumento en el precio de los productos agrícolas utilizados, que en muchos casos incidía de una forma muy clara en el precio final de ciertos productos alimentarios básicos, principalmente en el precio del trigo y del maíz. Esta situación ha provocado de alguna manera que se hayan abierto varias líneas de investigación para poder llegar a obtener bioetanol partiendo de otro tipo de materias primas. Fruto de estas investigaciones ya se han empezado a obtener resultados que permiten avanzar que en un futuro próximo las materias primas que se utilizan en la actualidad se irán abandonando quitando presión a la demanda de estos productos agrícolas aptos para el consumo humano.

En este sentido, las investigaciones más avanzadas están en la línea del aprovechamiento de las biomasas lignocelulósicas, existiendo ya las dos primeras plantas productoras experimentales, una en los EE.UU. y otra en Alemania que ya obtienen etanol lignocelulósico, también conocido como etanol de segunda generación. La biomasa lignocelulósica destinada a la producción de etanol se divide en seis grupos:

1 – residuos agrícolas (bagazos de caña de azúcar, de maíz y de sorgo

azucarado, paja de trigo, de arroz y de cebada, hueso de aceituna y pulpa).

2 – maderas duras (álamo, chopo).

3 – maderas blandas (pino, abeto).

4 – residuos celulósicos (papel de periódico, residuos de papel de oficina, lodos de papel reciclado).

5 – biomasa herbácea (alfalfa, pasto varilla, alpiste, limoncillo).

6 – residuos sólidos urbanos (RSU).

Las biomasas lignocelulósicas correspondientes a los grupos 1, 2, 3 y 5 son las de más fácil adaptación a los procesos y a las instalaciones industriales que se están utilizando en la producción del bioetanol de primera generación por tratarse de productos vegetales que requieren prácticamente del mismo tipo de procesamiento. Los grupos 4 y 5 ya resultan algo más complicados de implementar y por el momento solo se tiene conocimiento de sus logros a nivel de laboratorio experimental, siendo principalmente el grupo 6 el que despierta un mayor interés de futuro por razones obvias de reciclaje y sostenibilidad.